

Luis y Chita son amigos nuestros desde hace la torta de años. Todavía recuerdo cuando nos los presentaron Ani y Santiago Segarra. Era verano, y habíamos quedado con ellos el fin de semana. Si no recuerdo mal eran las fiestas de la Paloma y nos ibamos a ver algún espectáculo al aire libre. Yo diría que era una zarzuela. Llegaron los dos en moto, altos, simpáticos y espléndidos. Luis siempre ha sido hombre de motos. Le gusta conducirlas y es un verdadero experto en su mecánica. Luis y Chita han vivido en Montegolf hasta hace 5 años. A Luis se le habia quedado pequeño el garage de su chalet en Collado para albergar las distintas motos que recogía en condiciones lamentables y arreglaba con mimo, hasta hacerlas parecer recién salidas de la fábrica. Chita necesitaba encontrar un argumento incontestable para irse a vivir más cerca de donde trabaja, y la falta de espacio para las motos en el garage de Collado fue la excusa perfecta para empezar a buscar un chalet en Majadahonda.
El sábado conocimos el chalet, y cuando vimos el taller del Broto comprendimos que la excusa que habia encontrado Chita para marcharse de Collado era perfecta. El chalet es grande y estupendo, una cocina inmensa llena de armarios, 5 baños para 4 personas (3 mientras Willy ha estado en EEUU durante el curso escolar), una habitación- zapatero para la colección de zapatos de Ymelda-Chita (que tiene hasta ventana), una piscina rodeada de cesped que no hay que cortar, un gimnasio lleno de máquinas aeróbicas y de musculación, y un montón de habitaciones para propios e invitados. Pero, sin duda, lo más apreciado de la casa es el garage. No solo por su tamaño (inmenso), ni por la cantidad de armarios que tiene (tan grandes y altos como para albergar sin agobios los esquies de toda la familia), sino sobre todo por su orden y organización.
Al fondo, aprovechando toda la anchura del garage, tiene una mesa de trabajo larguísima que se ha hecho el propio Luis, con una chapa metálica, que le costó un imperio encontrar para que se la cortaran a medida. Como soporte de la chapa, Luis ha ido juntando todas las mesas de Ikea de la casa, y cualquier otra que tuviera las dimensiones necesarias. El efecto es estupendo, porque no hay nada por en medio y la chapa brilla sin rastro de la mugre que uno espera encontrar en un taller mecánico.
Frente a la mesa, y en una línea perfecta, están expuestas las distintas motos de la casa, cada una en una fase distinta de reparación. Las hay reparadas y en perfecto uso como la Bultaco 75, con la que Luis acaba de hacerse 600 km con otros moteros tan entusiastas como él. Las hay recien salidas de un lifting, como la Bultaco Lobito azul que cualquiera diría que la acaban de fabricar y seguro que tiene más años que tú, y las hay en fase de reparación, como la otra Lobito roja que espera, sucia y desmontada, que la dejen tan guapa como a la azul.
Viendo estas viejas Bultaco, que en su momento estuvieron entre las mejores motos de cross del mundo, da pena pensar que ya no existan. Como pasó con las Montesa y con las Ossa, que eran otras marcas españolas desaparecidas. (¡Qué poco nos sabemos valorar los españoles, y que incapaces somos de mantener las ventajas competitivas de nuestras marcas!). Menos mal que algunas de estas motos destartaladas tienen una 2ª oportunidad de revivir gracias a la mano de "Gepetto" Broto, que las devuelve la vida como a Pinocho
1 comentario:
Hola Irene
Acabo de leer todo tu blog de corrido...¡¡¡EMOCIONANTISIMO!!!. Me despierta todo tipo de sensaciones y reflexiones.
Lo primero que quiero decirte es que me admira tu valentía y tu determinación. Estoy segura que eres fuente de disfrute y optimismo para todos los que estáis alli.
También comentarte que estoy convencidísima que tu práctica diaria de "orden y más orden" ayudará a la comunidad a incorporar rutinas que traeran mejoras en la utilización y distribución de los productos o servicios que allí tengaís. Se que suena "rollete" pero los que estamos educados en la cultura del "ejemplo" vemos ejemplo en todas partes.... Y a juzgar por lo que tu representas parece que la cosa funciona... ¿no te parece?
Estoy en Mallorca con una conexión a internet decimonónica que me impide seguirte y entrar en la conversación en tiempo real...Lo haré en la medida que la tecnología "rural" me lo permita...
Parece increible que la sobre-población de turistas en el primer mundo suponga una barrera a la conexión mayor que la que encuentras tu en el corazón de Africa... Veamoslo como la gran oportunidad para ir acortando distancias e ir acercando los dos mundos.
Cuenta conmigo para todo lo que necesites. Un beso muy gordo y me alegra que estés feliz
Marta V
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