jueves, 25 de septiembre de 2008

Lágrimas...

Desde hace tan solo 24h tengo 20 años. 20 años ya. Sabía que el tiempo pasa rápido pero no sabía que pasase TAN rápido. Me he puesto a meditar sobre el tiempo. Soy una experta en eso o al menos antes lo era. Antes solía pensar siempre en el futuro. Todo mi mundo giraba en lo que iba a hacer al día siguiente, en la próxima semana o incluso en el próximo mes. Mi forma de ver todo cambió, el día que me dijeron que había sido rechazada en Medicina e iba estudiar Industriales. Aquel día lloré muchisimo ¿Lo recuerdas Ire? Lloraba porque, después de selectividad, yo ya me veía entrando y saliendo de una facultad de Medicina. Vaya cambio. Un giro de 38546º. Ese día supe que debía de vivir el presente.

Tras un año de intenso aprendizaje fisicomatemático decidí que Industriales no era lo mio. Y ahí estaba yo, otra vez, echando solicitudes para todas las facultades de Medicina que se me ocurrían. Fueron un total de 16 facultades las que recibieron mi solucitud, todas ellas me dieron un no al finalizar Julio de 2007. No lloré. Llegué a creer que había nacido para ser ingeniera. Así que, de vuelta a pensar en el futuro. Pensar en que empresa o laboratorio me gustaría trabajar cuando terminará Industriales. Vaya va y ven de tiempo.

Un martes 16 de Octubre, como otro cualquiera, yo estaba comiendo antes de ir a clase cuando recibí una llámada de un número que no me sonaba. Pensé que era un pesado de un banco que llevaba llamandome todo el día y ya le habia dicho trescientas veces que se había equivocado de telefono. Estuve a punto de no cogerlo. Menos más que lo cogí. Era un chico muy majo que me llamaba desde la UniversiTaT de Barcelona me dijo que había sido admitida y que si aceptaba. Le dije que no podía decirle nada en el momento que yo tenía aquí mi vida. Me dió hasta las 9:00 de la mañana del día siguiente para contestarle. No podía parar de temblar. '¿Medicina? ¿Ahora?' pensé. Y recuerdo como Irene desde su cuarto me dijo: 'Vete'. Me eché a llorar. No sabía si de alegría o de tristeza. De vuelta a pensar en el presente.

Y ahora ya ha pasado casi un año desde que me fuí. Mi traslado a Madrid dependía de si aprobaba todas las asignaturas de primero. Con que una estuviera suspensa toda esperanza de traslado desaparecería. Teniendo en cuenta que suspendí las tres de Febrero solo me quedaban dos convocatorías para aprobar todo primero. Hace dos semanas terminé los examenes de Septiembre. Solo tuve que presentarme a las tres de Febrero porque el resto ya lo tenía aprobado. El lunes 22 tan solo me quedaba por saber una asignatura porque hasta entonces todo lo tenía aprobado. Dependía de esa asignatura. El lunes iba en el AVE hacía Barcelona y no podía dejar de llorar. Aun no sabía la nota pero ya creía que la iba a suspender. Otra vez al futuro.
Y ahí estaba yo, llora que te llora. Cuando iba camino del aula de la profesora, que me iba a decir la nota, iba intentando tranquilizarme pero cada vez que me cruzaba con alguien, aunque no le conociese, yo me volvía a echar a llorar. Cuando vi a la profesora le dije que no hiciera caso a las lágrimas (yo intentaba controlarlas con todas mis fuerzas) pero cuando me dijo que había aprobado no hubo fuerzas que las controlaran. Y ahí volvió el presente.

Ahora estoy en Madrid. Estoy esperando la carta de admisión de la Complutense. Aun así, voy a hacer la matrícula de Barcelona (siempre puedo deshacerla) no vaya a darme el tiempo otra sorpresa y me quede sin Madrid y por no hacer la matrícula en Barcelona me tenga que volver a Industriales...

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